Más de lo mismo con el populismo

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Esta entrada, la hago a partir de una discusión muy animada y sobre todo entretenida que tuve hace poco tiempo. Pena que esa discusión fue en los muros de Facebook y no sentados en una mesa cara a cara, porque se pueden tener diferencias políticas y considero muy sano expresarlas, aún a sabiendas que esa discusión no va a cambiar nada, es un ejercicio que recomiendo a todo el mundo.

Buscando, leyendo, interpretando, preguntando a los que saben, uno llega a la conclusión que llegar a una definición precisa de lo que es el populismo es una tarea imposible. Esto, en parte es debido, a que sus orígenes y formas de expresión son muy heterogéneos. Así que a prepararse que viene larga la cosa.

En wordreference encontramos un primer acercamiento a la definición de populismo ¨doctrina política que se presenta como defensora de los intereses y aspiraciones del pueblo para conseguir su favor¨. Personalmente, a esa definición le quitaría la palabra ¨doctrina¨.

Esto es particularmente más evidente a nuestra Latinoamérica de la última década, donde tras los estragos de políticas neoliberales que diezmaron la capacidad productiva de los países, el populismo empezó a cobrar cada vez más fuerza, presentándose como la alternativa al imperialismo que nos llevó a la ruina.

Si bien definirlo es complejo, se pueden encontrar muchos puntos en común sea quien sea el populista de turno, por nombrar a algunos:

Cárdenas (México 1934-1940),
Perón (Argentina 1946-1953),
Vargas y Goulart (Brasil 1950-1954 y 1961-1964),
Ibáñez (Chile 1952-1958),
Velasco Ibarra (Ecuador 1933/ 1944/ 1952-1956/ 1960/ 1968).
Paz Entensoro (Bolivia),
PérezJiménez (Venezuela),
Rojas Pinilla (Colombia)
Y les siguen los pupulistas actuales que ya todos conocemos, Hugo Chavez, Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Fernandez.

Vamos que sólo falta Olmedo y su Dictador de Costa Pobre.

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Centrándonos en los puntos en común podríamos decir que es un fenómeno obrero y urbano, del campesino ni se acuerda, su elemento dinámico son las masas asalariadas, movilizadas y organizadas por el propio Estado, una suerte de sindicalismo estatal.

Es un movimiento a veces sin ideología clara, que consiste en una desordenada movilización de masas, sin brújula doctrinal, una intervención del pueblo emocional y mientras más aborregada mejor, librada a las intenciones del caudillo de turno para solucionar, en lo inmediato, las necesidades del pueblo esperanzado. Esto lo logran mediante un reparto irresponsable, complaciente y demagógico de la riqueza y nunca fomentando la producción.

El estado funciona en forma paternalista y clientelista, mientras haya recursos que repartir y casi sin quererlo, estructurando y perpetuando la pobreza. El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica.

Un partido populista podríamos denominarlo reformista y policlasista, lo común es que el líder provenga de la clase alta o media, lo que es clave para este movimiento de masas, las cuales suelen seguir más a caudillos que a ideas, ya que por norma son doctrinalmente pobres, inicialmente se representa como una rebelión contra el poder establecido; posteriormente, ya en el poder, exhibe exceso de paternalismo y demagogia. Fomentan el orgullo nacional para atacar a los malvados intereses extranjeros que sólo saben expoliar al pueblo. Y aquí quiero remitirlos a una nota de la revista Veja de Brasil, leída a través de Infobae que habla muy clarito del tema.

Así el Estado se torna cada vez más intervencionista, elefantiásico, enormemente burocratizado e incapaz de dar respuesta a las necesidades reales de la población. Esto tarde o temprano los lleva al colapso, pierde poco a poco el apoyo popular y de la burguesía (que vela sólo por sus intereses); cae por sí sólo, dejando un vacío de poder, que en otras épocas entraban a llenar inmediatamente los militares (Argentina, Brasil, Ecuador) o una social democracia modernista (Venezuela).
Ningún régimen populista ha cambiado las estructuras de un sistema. Y todos han sido corruptos y corruptores; sobre todo no productivos.

Citando a gente que sabe mucho sobre el tema, como Germani, Di Tella o Ianni que dicen que ¨el populismo es un movimiento ideológico de transición. Es un fenómeno aberrante, que resulta de la “asincronía” (es decir, de la coexistencia simultánea) de los dos polos, en el proceso de tránsito de una sociedad tradicional hacia una sociedad industrial. Tiene, por ello, un efecto de vitrina y un efecto de amalgama¨.
O lo que interpreta Laclau como populismo: ¨es un fenómeno ideológico, que articula el pueblo al discurso político de la clase dominante. Es un fenómeno cuya ideología política liga directamente la presencia del pueblo a su discurso.¨
Aunque más interesante es y es la que más me gusta ¨El populismo es una forma de autoritarismo que surge de la imposición de las masas. No es la forma militarista de autoritarismo, pero tiene las mismas aristas caudillescas y sigue el ritmo de las demandas de las masas¨(Ramos-Jimenez, 1983).

¿Interesante no? Ligar el populismo al autoritarismo, a una dictadura. Como ejemplo de esto, por más que suene a exageración, de como el populismo es capaz de llevar a toda una nación a un estado de locura y autodestrucción. Es extremista, pero es al nacionalsocialismo de Hitler a lo que me refiero. De como un agitador menor que daba discursos a borrachos en las Brauhaus de Bavaria, aprovechó la ola de descontento del pueblo alemán, con una inflación por las nubes, un alto porcentaje de desempleo y sobre todo (típico alemán), deseo de orden.

Con las dificultades, crece la empatía; paradójicamente, también parecen hacerlo las decisiones colectivas irracionales, así como el atractivo que las “soluciones duras”, el caudillismo, la demagogia, el populismo, el camino fácil y las movilizaciones grandiosas, el “orden” y otros eufemismos tienen entre grandes sectores de la población, con una representación en ocasiones transversal: desde ciudadanos vulnerables con o sin crisis, sin formación, ni una red social rica, hasta personas educadas y miembros de las élites. Los alemanes nacionalsocialistas fueron los primeros en utilizar la ¨propaganda de masas¨ y fueron los primeros en aplicar una de las ideas de comunicación que consistía en eliminar otra voces (entiéndase oposición) mediante el ¨principio de la mayoría¨. Y en que consistía este principio, en convencer a mucha gente, incluso a personas “racionales” e ilustradas de uno de los países más desarrollados de Europa y uno de sus centros científicos y artísticos, de que pensaban “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad. Como paradigma de esto está un tal Albert Speer, era conocido como ¨el arquitecto del III Reich¨, quien escribió en sus memorias ¨… que la capacidad de convicción del principio de la mayoría contribuyeron a su connivencia con algunas de las decisiones colectivas más irracionales y catastróficas de la historia.¨

Si Speer, un arquitecto procedente de una familia que había demostrado su capacidad artística y profesional durante generaciones, es decir, un tipo formado, fue capaz de dejar el raciocinio y abrazar los principios del populismo de su época, imaginemos hasta donde pueden llegar estos caudillos actuales seguidos por una masa cada vez más inculta.

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Sería bueno que esas discusiones se den más a menudo, que entre charla y charla, conceptos queden, que todos y cada uno de los que de alguna manera podemos elegir el destino de nuestros países lo hagamos de manera consciente, sesuda y sobre todo nada emocional, votar, es la única herramienta que tenemos, el usarla correctamente es un deber que deberían inculcarnos desde pequeños. Así que desde este lugar, humilde pero con pretensión de llegar a las masas (jeje), los animo a debatir entre ustedes, a cruzar ideas y defenderlas, a desasnarnos.

Lo ha dicho el bicho

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