Cabecitas ¨Wash & Go¨

Para entender de que va lo que quiero explicar, empecemos con una clase de psicología y quien mejor que Jean Piaget para explicar como se desarrolla la inteligencia en un niño, el bueno de Jean, explica que el niño construye su conocimiento gracias a la exploración del medio, los estímulos que de este recibe y los procesos de acomodación y asimilación que lo van llevando a esquemas mentales más complejos. Divide el desarrollo en estadíos, desarrollaré solo los que interesan para no cansarlos y cansarme. Destaca que los estadíos están íntimamente unidos a la socialización del niño y de como las relaciones afectan a su desarrollo psíquico. Vamos allá:

1. Primero período o sensoriomotriz y sus seis subestadíos.

2. Período preoperatorio, va hasta los 6 años donde tiene un gran desarrollo la función simbólica, etapa lúdica donde el niño toma conciencia del mundo que lo rodea, el juego simbólico es una forma de adaptación.

3. Período de las operaciones concretas, entre los 7 y los 11 o 12 añitos, es importantísma esta etapa en cuando a la socialización y al pensamiento objetivo, aun es incapaz de distinguir lo indispensable, es un gran y mero receptor de información en cuanto al lenguaje y en lo cultural, ya son capaces de actuar en grupo (en algunos casos manada, jauría, aplíquese según la experiencia paternal) y en forma cooperativa. La moral está sometida a las influencias externas.

4. Período de las operaciones formales, el desarrollo de los procesos cognitivos cada vez más complejos, hacen posibles nuevas relaciones sociales, se da la aparición del pensamiento formal que hace posible su integración en un sistema de grupo. La forma de insertarse en la sociedad adulta es un proceso lento que se realiza en diversos momentos, según el tipo de sociedad o según como es la gente que rodea al individuo, su entorno.

La adolescencia es una etapa difícil debido a que el muchacho todavía es incapaz de tener en cuenta las contradicciones de la vida humana, personal y social, donde hay muchos cambios tanto físicos como emocionales, razón por la que su plan de vida personal, su programa de vida y de reforma, suele ser utópico e ingenuo o que actúa sin malicia o no tiene picardía. La confrontación de sus ideas con la realidad suele ser una causa de grandes conflictos y pasajeras perturbaciones afectivas, (crisis religiosa, ruptura brusca de sus relaciones afectivas con los padres, desilusiones, etc.).

Aquí todos dirán: ¡¡¡ohhhh que interesante!!! o ¡¡¡pffff que pesado!!! Bueno, bueno, lo que quiero explicar con todo esto es lo maleable que es la cabecita de un niño y un no tan niño en edades tempranas, lo fácil que adoctrinar a la nuevas generaciones para que sean los borregos de mañana, de las 4 etapas que Piaget describe, 3 son críticas en este aspecto.

Históricamente la mayoría de los regímenes, han adoctrinado a sus retoños y así lavar sus cerebritos para que sigan al líder. Ya que nombré la historia, se viene el repaso histórico.

Empecemos con el paradigma del adoctrinamiento, el Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, por si no les suena, el Partido Nazi, allá por 1920 estas dulces bestias dirigieron sus mensajes de propaganda a la juventud alemana, resaltando las virtudes del movimiento y esto acontecía mayoritariamente en las aulas, para finales de 1933 los miembros de la Hitlerjugend eran más de 2 millones, hacia 1936 casi 6 millones y pasó a ser obligatorio pertenecer allá por 1939. Eso si, los nazis se aseguraron de proscribir a cualquier organización rival. El régimen, limpió el sistema escolar de profesores judíos o poco confiables. La mayoría de los maestros de unió a la Liga Nacionalsocialista de Maestros. Era clave la devoción al Führer, creando ciudadanos capaces de morir por él, el 20 de abril, día del cumpleaños de Hitler, feriado nacional, los jóvenes borregos alemanes juraban lealtad y prometían servir como soldados en el futuro.

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Las escuelas eran fundamentales en la difusión de las ideas nazis, se adoctrinaba a las pequeñas cabecitas alemanas, tan moldeables como las de cualquier niño a edades tempranas, nociones de obediencia al Estado, amor a Hitler, militarismo, antisemitismo.

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De esa manera el régimen logró que más de 8 millones de niños, en vez de estar trepando a los árboles, jugando a la pelota o a la escondida, forme parte de un ejercito enajenado que en momentos previos a la caída del Tercer Reich, llegaron a combatir como verdaderos demonios contra las tropas soviéticas, defendiendo lo indefendible.

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Otro cómplice de aventuras de Adolf, Benito Mussolini también tenía lo suyo, el culto a Il Duce era el principal objetivo del adoctrinamiento de la Opera Nazionale Balilla, el nombre que recibían las juventudes fascistas italianas, creada en 1926, ya para el 1937 contaban en sus filas más de 5 millones de niños y adolescentes, época en que fue rebautizada como Gioventù Italiana del Littorio.

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Dividían a los niños según las edades, desde Hijos de la loba, a los 4 añitos, hasta formar parte de las Juventudes fascitas, a los 18. Haciéndoles siempre jurar lealtad al Duce. Las niñas, como se ve en la foto, utilizaban camisas blancas en lugar de las típicas negras.

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Tener el carnet del PNF garantizaba estabilidad y fácil acceso a cargos públicos, ayudas sociales y un sinfín de ventajas, sobre todo para quien quería progresar en la Italia de aquellos años.

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En dicho carnet, quedaba reflejada la participación activa en las organizaciones fascistas en sus distintos niveles desde las educación primaria.

El régimen, siempre se interesó en mostrarse jovial, fresco, fértil y mucha de su propaganda iba encaminada a aumentar los casamientos y la natalidad.

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¡Cuánta ternura!

Al otro lado del charco o Atlántico para los geográficamente correctos, Juan Domingo Perón también hacía de las suyas en la cabecitas argentinas. A partir de la sanción de la ley 1420, implantando la enseñanza común, obligatoria, gratuita y laica, algo loable, eso no se discute, también sentó las bases para el lavado de cerebro de los niños. Perón se preocupó de asegurarse el apoyo incondicional de las masas a largo plazo, ya desde la primaria, inculcaban a los niños que el buen argentino era peronista y quien se oponía era un traidor a la Patria. Adoctrinó tanto a maestros como alumnos, modificando los programas educativos y aportando libros de texto netamente peronistas.

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Toda enseñanza estaba vinculada a la doctrina peronista. Después de la muerte de Evita ¨La razón de mi vida¨ , su autobiografía fue declarada texto obligatorio en todos los niveles de enseñanza. El ministerio de Educación editó Los Cuadernos para el Maestro Argentino

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En estos libritos, que venían en cómodas entregas, indicaban que y como enseñar a los niños.

A destacar, los libros de texto peronistas eran pura propaganda partidaria, con poco contenido pedagógico

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Enseñanza de calidad justicialista. Por aquella época, los maestros que no poseían el carnet de afiliado al partido corrían el riesgo de perder su trabajo, de esa manera, con profes leales se permitían hasta licencias históricas como equipara la declaración de la Independencia argentina de 1816 con la declaración peronista de independencia económica de 1947 o comparar a Juan Domingo con José de San Martín.

Hasta aquí la relación de adoctrinamiento y autoritarismo. La tendencia puede ser creer que son cosas del pasado o que solo se da en los pocos reductos comunistas que existen el mundo como Corea del Norte, China o Cuba.

Aquí voy a remitirme a una noticia del Diario Uno de agosto de 2012 donde informa que la  Academia Nacional de Educación que considera ¨sectarias e ilegales¨  las tareas llevadas a cabo, bajo la denominación de talleres, por La Cámpora, organización oficialista del Kirschnerismo. Compara sus métodos, con los históricamente aplicados por regímenes totalitarios y denuncia que su actuación, que incluye introducir en la aulas, banderas, cánticos, figuras de facciones políticas, etc., algo expresamente prohibido por la Ley de Educación Nacional Nº: 26.206. Y que es lo que hacen estos energúmenos en las escuelas, les enseñan a nuestros chicos que seguir las pautas políticas K es la única posibilidad que las cosas salgan bien, sin alternativas. Todo está orquestado desde la Dirección para el Fortalecimiento de la Democracia, nombre rimbombante para que no se note tanto que es una lavadora de cerebros. El taller en cuestión se denomina  ¨El Héroe Colectivo¨ donde el personaje central es El Eternauta a quien le han reemplazado su rostro por el de Néstor Kirchner, pasando a ser algo así como El Nestornauta.

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Un rápido repaso a la web de La Cámpora, nos muestra como es el ¨inofensivo¨ juego en las escuelas, un militante le explica a los chicos como un grupo de amigos se encuentra encerrado en una casa, aislados, rodeados de desolación, haciendo una analogía de como se como encontraba el país en 2003, cuando Kirchner asumió la presidencia, la lucha por la supervivencia de los personajes del juego es la misma que la reconstrucción de la patria que llevan a cabo Néstor y Cristina. Es que se me caen las lágrimas de emoción.

Han llegado a reemplazar la bandera nacional por la suya, como ocurrió en una escuela de Entre Ríos.

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Pero estos tiernos muchachos, van mucho más allá, hasta tienen un Diccionario Militante que prologa:  ¨Vos, que estás usando miles de términos compañeros en tu UB y querés que todos los compañeros de la organización los conozcan y los usen porque sabés que tienen mucho punch, no seás vago, ordenate, y mandanos las palabras y expresiones militantes que usás día a día bancando el proyecto. El Diccionario Militante también es una construcción colectiva y necesitamos de tu voz, cumpa! No te quedes arafue y hacé que la orga te homologue la jerga!¨

Lisa y llanamente, hasta les enseñan a hablar a los futuros militontos, con joyas lingüísticas como ¨hacer la bilateral¨, seguida de una definición cual enciclopedia británica ¨loc. verb. Actitud cuestionable que implica buscar autorización para actuar ante una situación determinada en una entidad orgánica superior, distinta a la que habitualmente se recurre, con el objetivo de evitar una denegatoria previsible.¨ y con ejemplos prácticos:

Ej: “Me recontraordenaron en la UB. Me hice el piola e hice la bilateral llamando al Goro, referente de organización, para que me deje hacer una festichola en el local con un par de cumpas que vinieron del interior y como él es terrible fiestero me tiró la positiva de una. Ahora que se enteró mi referente me re cagaron a pedos y me toca cargar las cañas todas las marchas, abrir el local todas las mañanas y ser el último para cerrar. Me cabe por porteño gato, pero cómo viajó el fiestón federal… Viva la Patria, carajo!”.(Lo siento Camilo José Cela, fue en vano tu esfuerzo)
Tíldenme de exagerado, pero es una muestra más que este modelo, esa loca idea de amor Nac & Pop (así les gusta hacerse llamar) sigue dando pasos firmes hacia el totalitarismo,  que no, no exagero, sino fíjense de donde copia su estética La Cámpora:
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Si, el diccionario militonto usa una imagen china de 1966 que grafica la revolución proletaria de Mao.
A mi personalmente me asusta ver como gesto a gesto nos acercamos cada vez más a Cuba y nos alejan del mundo libre. Lo peor de todo es que están sentando las bases para persistir en el futuro, arruinando a nuestros niños, influyendo en su capacidad de razonar, de cuestionar, de elegir libremente.
Esta gentuza, tiene que entender que la educación es un derecho fundamental, no un elemento político, nuestras escuelas deben formar personas libres, que cuando tengan edad de decidir, lo hagan despojados de toda ideología implantada.
Sólo es educación si se respeta la libertad y la dignidad de quien aprende, cuidando de la autodeterminación de las personas, siendo su educación el fin en si mismo y no un medio para lograr otros objetivos como captar borregos. Se trata de educar, no de moldear voluntades.
Lo ha dicho el bicho

¡Viva la Pepa!

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España, 19 de marzo de 1812, día que coincide también con la celebración de San José, se proclama la constitución española en Cádiz, por la coincidencia con el santoral, como a los que se llaman José en España les dicen ¨pepe¨, a la constitución la llamaron: ¨La Pepa¨ . Ese mismo día, los liberales españoles anuncian su adhesión a la carta magna al grito de ¡Viva la Pepa! Desde entonces, esa expresión ha permanecido y traspasado fronteras, lamentablemente, su sentido ha ido cambiando hacia una versión peyorativa y al día de hoy se usa esa frase como analogía de desorden, de que siga la fiesta sin importar las consecuencias.

Esto lo explico para referenciar una práctica cada vez más común en nuestros gobernantes, reformas constitucionales, leyes y decretazos para perpetuarse o acumular poder, cada uno y a su manera, decide, según su conveniencia, pasarse por donde no le da el sol las leyes fundamentales de un Estado soberano. El ¡VIVA LA PEPA! que todos conocemos.

Como antecedentes, para ponernos en situación, en nuestra historia reciente, están, la reforma de la Constitución Argentina del año 1994, impulsada por el entonces Presidente Carlos Saúl Menem, pautada meses antes, en dicembre de 1993, en lo  que se conoció como Pacto de Olivos,  con Raúl Alfonsín. Entre las reformas pactadas estaba la reelección de Presidente y vicepresidente por otro período de 4 años. Hasta entonces la Constitución original de 1853, no admitía la reelección inmediata, sinó que obligaba a dejar pasar un período de 6 años para poder presentarse como candidato. A partir de dicho pacto, se metió mano también en el poder judicial, en la Corte Suprema de Justicia, se redujo la ¨mayoría automatica¨ a la decisión de 5 jueces, la Corte pasaba a favorecer la gobernabilidad, apoyando las decisiones del ejecutivo,  en lugar de garantizar el cumplimiento de la Constitución. Salieron sentencias un poco llamativas y a todas luces anticonstitucionales, como el indulto a los militares de la dictadura, la indexación de las jubilaciones, se favorecieron las privatizaciones. Uno de los jueces de esa mayoría, Petracchi, se inventó el ¨per saltum¨, una doctrina que permite a la Corte Suprema encargarse de causas que aún no están resueltas en tribunales menores, cosa que le vino como anillo al dedo para resolver la privatización (regalo) de Aerolíneas Argentinas y parar los amparos contra el corralito bancario. Más claro, le hecho agua.

En los últimos días, en mi querido y maltrecho país, que dentro de poco se llamará Argenzuela, estamos asistiendo a un ataque más al estado de derecho, un paso hacia el totalitarismo, el Ejecutivo ha enviado al Congreso varios proyectos de ley, entre ellos, uno  para limitar las medidas cautelares, quedando el ciudadano indefenso en la justicia ante el Estado,  copiando métodos dictatoriales como el de Onganía durante su dictadura. Lo disfraza diciendo que es una democratización de la justicia, pretendiendo también reformar el Consejo de la Magistratura (que elige a los jueces), llevando de 13 a 19 a los integrantes y que 7 se ellos sean elegidos por voto popular . Quedan bien claras las intenciones, para la gilada, le llaman ¨democratización¨, les hacen creer que pueden elegir, los jueces tendrán que hacer campaña, cuando la Justicia debería mantenerse al margen de procesos electorales, no estar ni cerca relacionados a ninguna bandera política, los jueces no deberían ver peligrar su puesto por dictar una sentencia antipática para el régimen. Quien debería controlar, verá sus capacidades reducidas a nivel de servidumbre y para colmo, a mi humilde entender, la oposición se ha autodesprestigiado tanto que carece de fuerza para hacer verdadero contrapeso.

Cuando éramos chicos, nos hacían recitar de memoria el Preámbulo de nuestra Constitución, al hacerlo, le dábamos solemnidad, como dictando las normas, tácitamente sabíamos, pese a nuestra corta edad, que eran palabras ¨sagradas¨, como todo el texto que seguía a dicho preámbulo. El artículo 29 dice: El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los INFAMES TRAIDORES DE LA PATRIA.

Se está cometiendo un atropello, están matando a nuestra democracia, es momento de que se tome enserio toda la solemnidad de un texto, que parece que los que hoy manejan los hilos desconocen o pretenden borrarlo de un plumazo. Es hora que los argentinos, como supimos hacerlo en otro momento, defendamos nuestros derechos y garantías. No dejemos que hagan de nuestra Justicia y de nuestra Patria un VIVA LA PEPA.

Lo ha dicho el bicho.

¿Por qué estamos como estamos?

Desde hace tiempo que tengo una pregunta rondando por la cabeza. Pregunta que apunta a entender las causas por las que un país, reconocido p0r propios y extraños, con un potencial brutal, se empecina en marchar a su autodestrucción. Las respuestas pueden ser muy variadas según a quien hayan votado, la edad que tenga o que tan largo en el trayecto en taxi.

Toda crisis es el preludio de un cambio, pero en el caso de mi país pareciera que la historia se repite una y otra vez, empecinándose en perpetuarnos en el error. Tal vez sea algo genético, una falla de fábrica del ser argentino, defectos que arrastramos generación tras generación, siempre aspirando a ser y no lográndolo nunca.

En un intento de buscar una explicación, me encuentro con un texto que creo que apunta en la dirección correcta, acá es donde quiero dejarle lugar a una palabra autorizada, por conocimientos de historia y por capacidad de análisis, quiero transcribirles, no sin antes agradecer a Rogelio Alaniz el autorizarme hacer un copy + paste a su página.

¿Cuándo se jodió la Argentina? – Rogelio Alaniz

Una empecinada y viscosa sensación de fracaso, una sospecha cada vez más fundada de que somos una nación que marcha a la deriva, una certeza de que podríamos haber sido un país mucho más justo y más libre si las pésimas opciones políticas, las alienaciones ideológicas, la obsesión casi enfermiza de ir a contramano del mundo no se hubieran impuesto con la consistencia de un sentido común regresivo, anacrónico y sentimental en el peor sentido de la palabra. Todo eso y mucho más nos ocurre cuando pensamos en la Argentina.

“¿En qué momento se jodió Perú?”, se pregunta el personaje de “Conversación en la catedral”, por lejos la mejor obra escrita por ese gran novelista que es Mario Vargas Llosa. La pregunta que nos deberíamos hacer admite una ligera variación; ¿Por qué se jodió la Argentina? Fuimos grandes, tuvimos todo a mano para ser una nación próspera y justa e hicimos y hacemos todo lo posible para seguir precipitándonos en el fracaso, hundiéndonos impávidos en el más desolador tiempo del desprecio.

¿En qué nos equivocamos? ¿Qué hicimos mal? ¿Una burguesía parasitaria, rentística, desentendida de sus responsabilidades? ¿Un movimiento obrero corrompido, burocrático, decidido a practicar la consigna del sálvese quien pueda? ¿Intelectuales alienados, incapaces de pensar al país en serio? ¿Jóvenes irresponsables, decididos a arrojarse en el charco de la ignorancia con la mejor de las sonrisas? ¿Sacerdotes alejados de la verdad del Evangelio? ¿Periodistas tramposos y corruptos? ¿Políticos venales que conciben al Estado como un botín?

Cualquiera de estas imputaciones pude refutarse con buenos argumentos, cualquiera de estas imputaciones puede ser injusta o incompleta, pero también cualquiera de estas imputaciones en algún punto da en el clavo. Si todo estuviera sucio, si el fango fuera el único escenario visible, la situación sería grave pero al menos estaríamos en condiciones de elaborar un diagnóstico preciso acerca de nuestra decadencia. Lo curioso es que en la Argentina los trazos gruesos de la decadencia, los huellones del fracaso están matizados. Todo anda mal pero existe la vaga sensación de que con un mínimo esfuerzo, con un toque de lucidez y coraje todo podría empezar a andar bien. ¿Ilusión o trampa?

La Argentina no es solamente un país pobre, un país injusto; es, sobre todas las cosas, un país fracasado. Si alguna vez el desarrollo fue nuestro horizonte, hoy la deplorable realidad nos dice que somos un país “desdesarrollado”, es decir un país que retrocede, que ha despilfarrado sus dones y sus dotes. La imagen que mejor nos representa es la de aquel patricio que alguna vez fue inteligente, rico y virtuoso, en tanto que sus hijos y sus nietos son exactamente lo contrario. La leyenda cuenta que en Pavón el padre de Julio Roca retornó al campo de batalla para sacar a su hijo empecinando en seguir disparando con su cañón a pesar de que la batalla estaba perdida. Cuarenta años después aquel jovencito -que ya había sido presidente de los argentinos- ingresará una noche al Club Social para sacar a su hijo de la oreja, no porque se estuviera jugando la vida o el honor, sino porque se estaba jugando el campo en una mesa de póker.

Ni San Martín ni Belgrano, Isidorito Cañones. Como él hemos aprendido a gastarnos las herencias de los abuelos, los tíos y los padres; a vender las joyas de la abuela, con la casa, el piano y la guitarra. Y a consumirnos el capital de nuestros hijos. Arribismo e irresponsabilidad es lo que hemos aprendido. Y ese estilo instalado como un vicio o como un destino de vivir en un eterno presente, de vivir con la certeza de que una cosecha, un ciclo económico, algún azar del planeta nos va a resolver los problemas. En los últimos años hemos demostrado ser unos maestros en el arte de perder oportunidades, despilfarrarlas miserablemente encogiéndonos de hombros y con una sonrisa canalla.

Los Kirchner y el kirchnerismo no son los responsables de los males que como magos o prestidigitadores hemos sabido inventar. Al menos no son los únicos. Pero los Kirchner y el kirchnerismo en los últimos diez años han acentuado todas las tendencias a la decadencia y el fracaso. Y lo más grave es que lo han hecho invocando grandes causas, agitando banderas justas, reivindicando consigas redentoras. Menem y el menemismo fueron una calamidad para la Argentina, pero a esa calamidad nunca se le ocurrió disfrazar su cinismo y su voracidad por las riquezas con los atuendos de las causas nobles.

La Argentina anda mal, marcha sin rumbo y todos los días se enreda con un problema nuevo. Una diplomacia que negocia lo innegociable con nuestros verdugos y luego su canciller posa de intransigente sabiendo que sus palabras son tan inservibles como lo será en el futuro su gestión para el tribunal de la historia. Un gobierno que acusa a los diarios de mentirosos cuando desde el poder practica las mentiras más descaradas e insolentes. Un gobierno que decepciona hasta en lo que se propone; un gobierno que no disimula su vocación autoritaria y en algunos puntos fascista.

Los incalificables insultos a Kicillof, la justa silbatina a Boudou, son datos menores al lado de las declaraciones del señor Orlando Barone afirmando que en este país los que no están de acuerdo con el gobierno deben irse, y también deben irse los neutrales y los indiferentes. Barone puede ser inimputable, un decadente ventajero político, un despreciable arlequín y saltimbanqui, pero hasta tanto nadie lo desmienta es un vocero del oficialismo, como lo son Boudou, Diana Conti, Aníbal Fernández y, por qué no, el señor Zaffaroni. Barone apoya al oficialismo por sus supuestos compromisos con el pueblo, pero sus argumentos están construidos con el estiércol de la dictadura militar. Las amenazas de expulsar a los opositores y a los neutrales no las inventó él, pertenecen al acervo ideológico de Ibérico Saint Jean, el general que dijo exactamente lo mismo que ahora repite Barone muy suelto de cuerpo.

¿Cuándo se jodió la Argentina? ¿Por qué se jodió la Argentina? ¿Quiénes jodieron a la Argentina? Buenas preguntas para hacerse, sobre todo cuando la certeza de que estamos jodidos es una de las escasas seguridades compartidas. No viene al caso extraviarnos en los laberintos de la historia o en el espeso universo de las estadísticas. El presente nos alcanza y sobra para pensar aquello que Le Pera expresó con palabras premonitorias: la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser.

Yo no diría que en la Argentina todo anda mal, pero sí diría que anda mal todo aquello que para una nación debería ser lo más importante. Y algo más grave. Lo poco que anda bien -el campo por ejemplo-, el gobierno se preocupa por boicotearlo y confiscarle recursos. Al respecto, que nadie se llame a engaño. Algo anda mal en un país cuando un gobierno se ocupa en atacar a los segmentos más modernos de su economía, mientras abre una avenida ancha y generosa para que las burguesías lúmpenes, los arribistas y mafiosos hagan excelentes negocios, se enriquezcan sin pagar impuestos, eludiendo responsabilidades legales y alentando las prácticas económicas de un capitalismo salvaje en el sentido más justo de la palabra, porque acumula las riquezas explotando mano de obra esclava y semiesclava. Hay que decirlo con todas las palabras: la única actividad económica, el único modelo de explotación y desarrollo que el kirchnerismo logró consolidar y ampliar en la Argentina, se llama La Salada. Ése es su horizonte económico, su ética del trabajo y su concepción práctica acerca de lo que concibe como modelo nacional y popular.

El balance, en este sentido, no puede ser más lamentable. Miremos a nuestros vecinos y la única emoción que se despierta son las ganas de llorar. Hoy el ingreso per cápita de Argentina está por debajo del de Chile y Uruguay. Brasil nos ha sacado tanta ventaja que ya nos hemos resignado a ser su satélite. Es que los Kirchner no han eliminado la pobreza; por el contrario, la han consolidado, ampliado e institucionalizado. El país está partido en dos, y unos y otros están conformes con ese destino. Los circuitos que alentaban la movilidad social de otros tiempos se han roto o se han obstruido. Lo que hay es un ancho y árido territorio de miseria y pobreza, una desolada tierra baldía asistida por traficantes interesados en que todo siga así porque esta realidad los beneficia.

Y sin embargo, alguna vez, la Argentina aspiró a ser un país de clase media. Fue su mejor momento. Evocar aquellos años es descorazonador y doloroso, el dolor, la desazón y la mustia melancolía del viejo calavera o la antigua madama que se miran al espejo y descubren en el rostro las marcas, las cicatrices, las huellas y las arrugas de los desengaños, los fracasos y las esperanzas perdidas.

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Se puede estar a favor o en contra, no deja de ser una opinión, huelga decir que la comparto 100%, sobre todo porque descubre nuestros errores. Digo nuestros, no sólo de los políticos, debemos ejercitar la autocrítica, algo que los argentinos tenemos genéticamente atrofiado, debe ser ejercitada individualmente y en forma constante lo que nos llevará a mejorar colectivamente. Demás está decir, que si esa autocrítica viene de quienes detentan el poder (nota mental: me cuesta encontrar casos donde un político reconozca sus errores) llevaría en su inercia a que todos podamos ver, analizar y concientizarnos de nuestras falencias.

Visto así, parece que hay 40 millones que necesitan mucho diván.

La ignorancia al poder

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De un tiempo a esta parte venimos asistiendo a una serie de declaraciones de nuestros mandatarios que deberían hacer saltar todas nuestras alarmas. Personalmente, la cuestión asusta, que tamañas demostraciones de oligoneuronalidad (perdón por el neologismo) no generen más allá que críticas en redes sociales y uno que otro erudito replicando en la radio.

Para los que no saben a que me refiero, unas muestras:

Cabe preguntarse, ¿quién les hizo la entrevista de trabajo a estos?  ¿Es qué nadie se dio cuenta qué inflaron sus curriculums? Ah, no, esperá, que eso es solo para los que pagamos impuestos y mantenemos a estos burros. Mientras que las empresas piden titulación universitaria, postgrados, masters, MBA, al menos 3 idiomas y ser más agraciado que Brad Pitt para ocupar un puesto en la fotocopiadora, quienes dirigen los destinos de millones, sirvan como ejemplo estas tres luminarias, hacen gala de su ignorancia.

Parece que esto de meter la pata y no ruborizarse es un mal político mundial. A divertirse con algunos ejemplos.

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George W. Bush

“La mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país.” 

   ¨Un número bajo de votantes es indicativo de que  menos personas están yendo a votar¨

“Nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también. No dejan de pensar nunca en nuevas maneras de hacer daño a nuestro país y a nuestra gente, y nosotros tampoco”.

“Yo sé lo que creo. Seguiré expresando lo que creo y en lo que creo. Creo que lo que creo es lo correcto”.

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Arnold Schwarzenegger ¨Gobernator¨

   “Creo que el matrimonio gay debería ser entre un hombre y una mujer”.

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Donald Rumsfeld

  “Las informaciones que dicen que algo no ha pasado siempre me resultan interesantes. Hay cosas que sabemos que sabemos. También hay cosas desconocidas conocidas, es decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay cosas desconocidas que desconocemos, las que no sabemos que no sabemos”. (Nota propia: ¡¡¡chupate esa mandarina Descartes!!!)

images Carlos Saúl Menem ¨Carlos I de Anillaco¨ y acá me puedo quedar ad eternum, un caso perdido digamos.

“Yo leí todas las obras de Sócrates”

“Pende sobre nuestras cabezas la espada de Penélope”

“Acá no se trata de sacarles a los ricos para darles a los pobres, como hacía Robinson Crusoe”

“Como dijo Atahualpa, caminante no hay camino, se hace camino al andar” (perdón Machado).

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Victor Felix Reviglio

  “La provincia resucitará de las cenizas como el gato Félix.”
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Ahora les toca a los de este lado del charco, mis queridos borregos políticos españoles, que lo que menos destilan es sabiduría. Un par de ejemplos de la fauna ibérica:

16126494--647x231 Bibiana Aido ¨… miembros y miembras…¨

rajoy Mariano Rajoy

“Quiero agradecer al gobierno cubano su protagonismo y sus contribuciones porque para España aquello era muy importante¨  Todo bien, salvo el detalle que se lo dijo en Perú al presidente Ollanta Humala.

“Yo sé poco de este asunto, pero mi primo supongo que sabrá. Y entonces dijo: He traído aquí a diez de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado el tiempo que hará mañana en Sevilla. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?” Negando el cambio climático, un pitoniso.

¨A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, que también es tomar una decisión¨

“¡Viva el vino!”

Bueno, esta entrada sería eterna sin me pongo a reseñar todas las burradas que alguna vez han dicho los políticos.

Creo que los ejemplos anteriores son más que suficientes para explicar lo que intento decir. Que se debería exigir mucho, pero muchísmo más que lo que dicta el artículo 89 de la Constitución Nacional (en el caso de Argentina) que dice: ¨Para ser elegido presidente o vicepresidente de la Nación, se requiere haber nacido en el territorio argentino, o ser hijo de ciudadano nativo, habiendo nacido en país extranjero; y las demás calidades exigidas para ser elegido senador¨, esto es, tener más de 30 años y cumplir con un tiempo de residencia determinado. Requisitos por demás de paupérrimos dado el cargo que se pretende ocupar.

En un poema de Bertolt Bercht dice del analfabeto político que no conoce que el costo de la vida, de los porotos, de los zapatos y de los remedios dependen de decisiones políticas, no sabe que de su ignorancia nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas.

Hoy en día, un candidato puede aparecer como el mesías, eso no lo hace buen gobernante, solo habla bien del su equipo de marketing. Está en nosotros exigir una mínima formación de los candidatos, de alguna manera pedirles el currículum y hacerles una entrevista de trabajo, de las más exigentes, pidiendo idoneidad, transparencia, respeto del estado de derecho, de la división de poderes, capacidad para reconocer sus limitaciones, que esté formado en lo que hace, que no oculte su ignorancia con su labia.

Lo ha dicho el bicho

Más de lo mismo con el populismo

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Esta entrada, la hago a partir de una discusión muy animada y sobre todo entretenida que tuve hace poco tiempo. Pena que esa discusión fue en los muros de Facebook y no sentados en una mesa cara a cara, porque se pueden tener diferencias políticas y considero muy sano expresarlas, aún a sabiendas que esa discusión no va a cambiar nada, es un ejercicio que recomiendo a todo el mundo.

Buscando, leyendo, interpretando, preguntando a los que saben, uno llega a la conclusión que llegar a una definición precisa de lo que es el populismo es una tarea imposible. Esto, en parte es debido, a que sus orígenes y formas de expresión son muy heterogéneos. Así que a prepararse que viene larga la cosa.

En wordreference encontramos un primer acercamiento a la definición de populismo ¨doctrina política que se presenta como defensora de los intereses y aspiraciones del pueblo para conseguir su favor¨. Personalmente, a esa definición le quitaría la palabra ¨doctrina¨.

Esto es particularmente más evidente a nuestra Latinoamérica de la última década, donde tras los estragos de políticas neoliberales que diezmaron la capacidad productiva de los países, el populismo empezó a cobrar cada vez más fuerza, presentándose como la alternativa al imperialismo que nos llevó a la ruina.

Si bien definirlo es complejo, se pueden encontrar muchos puntos en común sea quien sea el populista de turno, por nombrar a algunos:

Cárdenas (México 1934-1940),
Perón (Argentina 1946-1953),
Vargas y Goulart (Brasil 1950-1954 y 1961-1964),
Ibáñez (Chile 1952-1958),
Velasco Ibarra (Ecuador 1933/ 1944/ 1952-1956/ 1960/ 1968).
Paz Entensoro (Bolivia),
PérezJiménez (Venezuela),
Rojas Pinilla (Colombia)
Y les siguen los pupulistas actuales que ya todos conocemos, Hugo Chavez, Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Fernandez.

Vamos que sólo falta Olmedo y su Dictador de Costa Pobre.

dictador

Centrándonos en los puntos en común podríamos decir que es un fenómeno obrero y urbano, del campesino ni se acuerda, su elemento dinámico son las masas asalariadas, movilizadas y organizadas por el propio Estado, una suerte de sindicalismo estatal.

Es un movimiento a veces sin ideología clara, que consiste en una desordenada movilización de masas, sin brújula doctrinal, una intervención del pueblo emocional y mientras más aborregada mejor, librada a las intenciones del caudillo de turno para solucionar, en lo inmediato, las necesidades del pueblo esperanzado. Esto lo logran mediante un reparto irresponsable, complaciente y demagógico de la riqueza y nunca fomentando la producción.

El estado funciona en forma paternalista y clientelista, mientras haya recursos que repartir y casi sin quererlo, estructurando y perpetuando la pobreza. El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica.

Un partido populista podríamos denominarlo reformista y policlasista, lo común es que el líder provenga de la clase alta o media, lo que es clave para este movimiento de masas, las cuales suelen seguir más a caudillos que a ideas, ya que por norma son doctrinalmente pobres, inicialmente se representa como una rebelión contra el poder establecido; posteriormente, ya en el poder, exhibe exceso de paternalismo y demagogia. Fomentan el orgullo nacional para atacar a los malvados intereses extranjeros que sólo saben expoliar al pueblo. Y aquí quiero remitirlos a una nota de la revista Veja de Brasil, leída a través de Infobae que habla muy clarito del tema.

Así el Estado se torna cada vez más intervencionista, elefantiásico, enormemente burocratizado e incapaz de dar respuesta a las necesidades reales de la población. Esto tarde o temprano los lleva al colapso, pierde poco a poco el apoyo popular y de la burguesía (que vela sólo por sus intereses); cae por sí sólo, dejando un vacío de poder, que en otras épocas entraban a llenar inmediatamente los militares (Argentina, Brasil, Ecuador) o una social democracia modernista (Venezuela).
Ningún régimen populista ha cambiado las estructuras de un sistema. Y todos han sido corruptos y corruptores; sobre todo no productivos.

Citando a gente que sabe mucho sobre el tema, como Germani, Di Tella o Ianni que dicen que ¨el populismo es un movimiento ideológico de transición. Es un fenómeno aberrante, que resulta de la “asincronía” (es decir, de la coexistencia simultánea) de los dos polos, en el proceso de tránsito de una sociedad tradicional hacia una sociedad industrial. Tiene, por ello, un efecto de vitrina y un efecto de amalgama¨.
O lo que interpreta Laclau como populismo: ¨es un fenómeno ideológico, que articula el pueblo al discurso político de la clase dominante. Es un fenómeno cuya ideología política liga directamente la presencia del pueblo a su discurso.¨
Aunque más interesante es y es la que más me gusta ¨El populismo es una forma de autoritarismo que surge de la imposición de las masas. No es la forma militarista de autoritarismo, pero tiene las mismas aristas caudillescas y sigue el ritmo de las demandas de las masas¨(Ramos-Jimenez, 1983).

¿Interesante no? Ligar el populismo al autoritarismo, a una dictadura. Como ejemplo de esto, por más que suene a exageración, de como el populismo es capaz de llevar a toda una nación a un estado de locura y autodestrucción. Es extremista, pero es al nacionalsocialismo de Hitler a lo que me refiero. De como un agitador menor que daba discursos a borrachos en las Brauhaus de Bavaria, aprovechó la ola de descontento del pueblo alemán, con una inflación por las nubes, un alto porcentaje de desempleo y sobre todo (típico alemán), deseo de orden.

Con las dificultades, crece la empatía; paradójicamente, también parecen hacerlo las decisiones colectivas irracionales, así como el atractivo que las “soluciones duras”, el caudillismo, la demagogia, el populismo, el camino fácil y las movilizaciones grandiosas, el “orden” y otros eufemismos tienen entre grandes sectores de la población, con una representación en ocasiones transversal: desde ciudadanos vulnerables con o sin crisis, sin formación, ni una red social rica, hasta personas educadas y miembros de las élites. Los alemanes nacionalsocialistas fueron los primeros en utilizar la ¨propaganda de masas¨ y fueron los primeros en aplicar una de las ideas de comunicación que consistía en eliminar otra voces (entiéndase oposición) mediante el ¨principio de la mayoría¨. Y en que consistía este principio, en convencer a mucha gente, incluso a personas “racionales” e ilustradas de uno de los países más desarrollados de Europa y uno de sus centros científicos y artísticos, de que pensaban “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad. Como paradigma de esto está un tal Albert Speer, era conocido como ¨el arquitecto del III Reich¨, quien escribió en sus memorias ¨… que la capacidad de convicción del principio de la mayoría contribuyeron a su connivencia con algunas de las decisiones colectivas más irracionales y catastróficas de la historia.¨

Si Speer, un arquitecto procedente de una familia que había demostrado su capacidad artística y profesional durante generaciones, es decir, un tipo formado, fue capaz de dejar el raciocinio y abrazar los principios del populismo de su época, imaginemos hasta donde pueden llegar estos caudillos actuales seguidos por una masa cada vez más inculta.

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Sería bueno que esas discusiones se den más a menudo, que entre charla y charla, conceptos queden, que todos y cada uno de los que de alguna manera podemos elegir el destino de nuestros países lo hagamos de manera consciente, sesuda y sobre todo nada emocional, votar, es la única herramienta que tenemos, el usarla correctamente es un deber que deberían inculcarnos desde pequeños. Así que desde este lugar, humilde pero con pretensión de llegar a las masas (jeje), los animo a debatir entre ustedes, a cruzar ideas y defenderlas, a desasnarnos.

Lo ha dicho el bicho