Perdónalos, Avogadro, estos homeópatas no saben lo que hacen

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Primero un poco de ciencia. Amedeo Avogadro fue uno de los primeros en estudiar la teoría atómica y fue en su honor que se le dió nombre al Número de Avogadro6,02 x 1023   basicamente, viene a explicar el número de átomos, electrones, iones, moléculas que existen en un mol de cualquier sustancia. Hasta acá parece que todos entendemos de que va la cosa, al menos los que  tuvimos que aguantar y rompernos el coco con la estequiometría en nuestros años mozos.

Pero, hace aproximadamente unos 200 años un tal Samuel Hahnemann, decidió pasarse por donde no le da el sol tanta ciencia y se le ocurrió proponer los principios de la homeopatía, entre los que se encuentra el principio de las dosis infinitesimales, que sería algo así, para curar una enfermedad alcanzaría con darle al paciente una dosis infinitamente diluida de una sustancia que a dosis normales le causarían síntomas. Así, siguiendo estos principios, mientras más diluida una molécula, más potente se torna. En la práctica sería algo por el estilo, tomamos una gota de una molécula y la diluimos en 99 gotas de agua, obtenemos así, una dilución 1C, esto se logra mediante una técnica de agitación que los bolazoterapeutas le llaman ¨sucución¨ (sucundún, sucundún). De esa dilución, volvemos a tomar una gota y la colocamos en otras 99 de agua, sucundún, sucundún y tenemos una dilución 2C y así sucesivamente hasta llegar a las diluciones que se encuentran en los preparados homeopáticos, por ejemplo, 30C, que son de las más bajitas ( se encuentran 200C o más) o lo que vendría a ser los mismo, diluir esa molécula en una esfera de agua con una diámetro de 150 millones de kilómetros (Según Ben Goldacre).

A esta altura Avogadro estaría teniendo una crisis convulsiva.

Siguiendo con los delirios de Hahnemann, los homeópatas consideran que las enfermedades están producidas por un desequilibrio de la fuerza vital, desdeñando las múltiples etiologías, les da igual si la enfermedad es bacteriana, viral, autoinmune, etc.

Similia Similibus Curantur, otra pavada sin fundamento científico alguno, viene a decir que lo similar cura lo similar. Voy a probar tratar a mis pacientes de sus fracturas con patadas homeopáticas.

Como lo de las diluciones le quedó un poco flojo de papeles y era difícil, que, aún en la época de la medicina mágica, alguien se crea que algo tan diluido pueda tener efecto, entonces los bolazoterapeutas salen con el mejor de sus delirios:  el agua tiene memoria. Ahora que se me pasó el ataque de risa paso a contarles de que se trata: Por más que sea solo agua, H2O como todos conocemos, estos sinvergüenzas afirman que las propiedades del remedio han sido almacenadas en las moléculas de agua y se han trasmitido durante las distintas diluciones. Con ese criterio, con toda el agua que forma parte de nuestro planeta y los seres que lo habitan y observando sus ciclos, podríamos afirmar, que ese vaso de agua que estás por beber en este momento, tiene moléculas que recuerdan haber estado en contacto con los pies sucios del los aborígenes cuando se bañaban en los ríos, o algo de alguna que otra descarga vesical de Napoleón y así, seguir infinitamente con los ejemplos escatológicos.

Una buena imagen que resume semejante disparate.

Homeopatia

…pagar por píldoras mágicas es un impuesto a la ignorancia científica¨. Ben Golacre

Bolazoterapias. Natural que se lo crean

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Si es natural, es bueno. La base de una gran mentira y de la mayoría de las mal llamadas ¨Terapias alternativas¨, no importa si se trata de Homeopatía, Reiki, Reflexología podal, Quiropraxia, Chamanismo, Flores de Bach, Iridología, Aurículoterpia, mejor paro porque no bastaría una entrada para nombrar todas las Bolazoterapias.

Los defensores de estas burradas, hacen un análisis sesgado de la medicina científica asociándola a lo artificial y a las mafias farmacéuticas que nos quieren mantener enfermos. Venden sus terapias como supuestamente inocuas, exentas de efectos colaterales, avalada por estudios científicos publicados en la Cosmopolitan y lo mejor de todo, milenarias y mientras más lejanas mejor, orientales muy orientales. Como si el sólo hecho de provenir de una cultura antigua lo hace válido, claro que siempre evitan nombrar que antiguamente las personas morían como moscas por enfermedades que hoy consideraríamos banales.

Repasando, todas las bolazoterapias confluyen en un sistema de promoción que consiste en:

1. Una necesidad insatisfecha. Los técnicos le llamarían ¨nicho de mercado¨. Pero lamentablemente aquí estamos hablando de enfermedades y padecimiento humano. El bolazoterapeuta ofrece la cura para un sinfin de problemas.

2. El producto es inocuo y al alcance de todos, lo que pasa es que los médicos y las farmacéuticas lo esconden para que su plan macabro de dominación mundial no fracase. Nunca falta el rasgo conspiranoico.

3. Cubierto siempre de palabrería científica, siempre les encanta poner la palabra ¨cuántica¨ queda bonito y además, le da estatus, también se meten con el ADN y el ARN y ni hablar de las ¨energías¨.

4. Testimonios, testimonios y más testimonios. La única base científica que muestran es el ¨…a mi me funciona¨, típico de campañas de telemarketing, quien no recuerda el REJUVENSEX y si no saben de que se trata, aquí la publicidad:

De observación, registro, cuantificación, experimentación, lo que se conoce como método científico nada de nada.

La gran mayoría de las veces,estos delincuentes aseguran una cura contra muuuuuchas patologías, sin importar su etiología y siempre deslizan la posibilidad de curar el CÁNCER y acá es donde me pongo serio. Saben que una persona ante un diagnóstico como el cáncer, por más alto grado de instrucción que tenga, tendrá su momento de debilidad, esa desesperación hace aflorar el pensamiento mágico y sobre todo, no se va a negar a nada.

La supuesta inocuidad de sus tratamientos, muchas veces llevan al abandono de las terapias convencionales, al verse liberados de los molestos efectos colaterales, claro, carecen de efecto alguno, menos van a tener secundarios.

Lo triste del asunto, es que muchas veces estos bolazoterapeutas son médicos que han abandonado la ciencia. ¿Por qué será? Puede ser porque creen tener una cura infalible y la ponen en práctica, claro total ¿para qué te vas a poner a experimentar? Otras veces, olvidan que las enfermedades tienen múltiples etiologías y patogenias, por ende, múltiples tratamientos y creen que con una sola pastillita de azúcar curan todo (ya me voy a dedicar a Uds. homeópatas), insistiendo en llevar a la medicina a la época de la teoría de los humores. Y si persiguen un beneficio económico, aún sabiendo de la ineficacia de sus terapias, los hace doblemente cabrones.

También existe cierto grado de tolerancia por parte de los médicos serios ante las bolazoterapias, será porque ¨…andá a saber, por ahí te viene bien…¨, muchas veces de entre conclusiones erróneas y toda la batería de pavadas que hacen del máketing de las terapias alternativas, puede haber un par de conceptos acertado y llevar a la confusión, incluso a un médico bien formado (difícil pero pasa).

Debemos mantener los ojos abiertos, cuestionar rigurosamente todo lo que a terapias mágicas se refiera, el conocimiento tiene que ser de fácil acceso a todo el mundo, evitando la irracionalidad que muchas veces puede llevarnos a perder la salud o peor, la vida.

Los bolazoterapeutas están al acecho, carroñeros, comiendo de tu desgracia, aprovechándose de los momentos de debilidad que todos tenemos y su peor enemigo son la educación, la información y el pensamiento crítico.

Ante esto tengo un remedio infalible, de orígen milenario.

llameya

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(Visto en la Pulga Snob http://www.lapulgasnob.com)

Lo ha dicho el bicho.