¨Volver, con la frente marchita…¨ No, Gracias.

Hacía tiempo que no escribía en el blog, casi que lo daba por abandonado definitivamente, entre el trabajo, las pocas horas de sueño y los niños, no encontraba tiempo para tirar unas líneas. Pero es justamente que pensando en mis hijos y el siempre latente deseo de volver a  mi tierra hicieron que me pregunte si vale la pena. Desde el punto de vista emocional, de las añoranzas, extrañar a la familia, los amigos y hasta la gastronomía, pegaría la vuelta ipso facto y eso que donde ahora vivo he formado un grupo lindo de amigos, puedo hacerme mis buenos asados con carne argentina, tomo mate, hasta consigo medialunas y dulce de leche. Digamos que, estando emocional y gastronómicamente contenido, serían otros los factores a tener en cuenta si uno decide volverse, en una España en crisis el trabajo puede ser un motivo, pero afortunadamente, no es mi caso. Entonces empiezo a pensar donde quiero que mis hijos crezcan, en que entorno, con que expectativas y es cuando la balanza se inclina a quedarnos en este lado del charco. Todas las mañanas, mientras desayuno, leo las versiones online de varios periódicos, tanto españoles como argentinos, entre ellos los de mi ciudad, Santa Fe y no estoy diciendo nada nuevo al notar una tendencia  macabra en que los rotativos nos informan de la ¨ muerte nuestra de cada día¨. Lo que me motivó a escribir, fue la noticia de una nena, que estando tranquilamente jugando resultó gravemente herida por una bala perdida, proyectil que había sido disparado desde la otra orilla del río, donde unos simios no evolucionados decidieron solucionar sus diferencias a los tiros. Leo una y otra vez la noticia y también los comentarios de la gente cargados de indignación y dolor, entendibles 100 %, el  ¨hasta cuando..¨ se repite una y mil veces, despotrican contra jueces, policías y políticos, otros, piden paredón, bala y militares lo que me retrotrae a una de mis primeras entradas Balas para todos. El populismo punitivo. 

Al día de hoy, Serena, la niña en cuestión, se debate entre la vida y la muerte, su familia y amigos lejos de entender porque les pasa esto, buscan el consuelo arropados por toda una sociedad que organiza marchas de protesta, cadenas de oración, se desarma en deseos de milagros y recuperación, esa misma sociedad que se siente en jaque, desprotegida, que ve como grupos de HIJOS DE PUTA han ganado terreno, que aparte de robarles cosas materiales, le han robado la paz, la tranquilidad de salir a pasear, de disfrutar del producto de su trabajo sin temor a que alguien se crea con derecho a arrebatarlo. Debe ser pesado para un ciudadano honesto, saber que salir de casa puede significar volver sin la billetera, sin el celular, sin el coche o peor, no volver. Para colmo, cuando ve que puede haber castigo para el delincuente, se encuentra con una justicia garantista, que tiene atados de pies y manos a quienes tienen que hacer cumplir la ley, a quienes tienen que protegerlos. Jodido debe ser tener a un Estado elefantiásico que se pierde en burocracia, carente de reflejos o  ausente.

Mientras busco hilvanar ideas, me entero que en mi otra ciudad amada, Córdoba, se está produciendo destrozos y saqueos a comercios, aprovechando que la policía se ha declarado en huelga, dejándonos imágenes como estas

pareciendo que se ha desatado una lucha de clases, pero el tema es que esa guerra es de pobres contra pobres o mejor dicho, de vagos mantenidos por el sistema de pobreza institucionalizado a base de subsidios y de la clase trabajadora.

Solo un dato, los índices de criminalidad en Argentina, se han disparado en la última década, quedando en un cómodo primer lugar, según la OEA, vamos a la cabeza en tasa de robos, con 973 por cada 100.000 habitantes, superando a Brasil  (415) y a EEUU (123). Mientras los datos no dan lugar a segundas interpretaciones, desde la cabeza del estado, siguen insistiendo, es todo una sensación.

Pero no hace falta ponerse en estadista para saber que en Argentina estamos jodidos, que hemos perdido la batalla, vivimos la peor de las crisis, más allá de la económica, vivimos una crisis de valores, hemos perdido el respeto por los demás, no hay una cultura del esfuerzo, mientras tanto, los honestos somos cada vez menos o cada vez tenemos menos voz y voto. Culpables, claro que hay culpables, los sospechosos de siempre, la clase política, sin nombrar a ninguno en particular y metiendo a todos en la misma bolsa, ahora,  esos políticos no son más que el reflejo de los argentinos, le pese a quien le pese, en 30 años de democracia, con un desfile infinito de políticos, no hemos sabido evolucionar como sociedad, parece que  insistimos los argentinos en autodestruirnos, independientemente del nombre que está a la cabeza del gobierno.

Mientras actualizo la entrada, leo la noticia que Serena ha muerto, sus heridas eran muy severas, otra vez empiezo a leer en las redes sociales las expresiones de lamento, odio, impotencia, rabia y ruegos a la deidad prevalente. Pero, ¿cambiará algo en nuestra sociedad un golpe tan duro? Es triste y lamentable, pero lo que veo es que en un par de meses, salvo sus familiares y amigos, nadie se acordará de ella, al domingo siguiente, 22 boludos jugando al fútbol, concentrarán más gente que todas las marchas de protesta que puedan organizar sus padres. Seguiremos aceptando con resignación que los periódicos nos cuenten de la muerte o muertes diarias, seguiremos en nuestra anestesia.  Continuaremos, como mejor podamos con nuestras vidas tratando de no ahogarnos en el mar de mierda en que nos hemos ido metiendo solitos.

A ese lugar no quiero volver, llámenme paria, cipayo, como quieran, pero es que veo que quien está realmente herida de muerte es la propia sociedad argentina, donde el egoísmo ha ganado terreno a la moralidad, un individualismo salvaje que nos hace dejar de pensar en el bien común y nos lleva al sálvese quien pueda. No quiero volver a un sitio donde patria, fidelidad, honor, libertad, familia ya no significan mucho, donde Estado y educación no van de la mano, al contrario, el primero ha fagocitado al segundo, donde la ética es para ¨giles¨.  Es la propia Argentina la que recibió un balazo en la cabeza y agoniza, no hay un sentido de pertenencia, no sabemos lo que es la solidaridad, ¿tolerancia? ¿qué era eso? Viveza criolla, no quiero que mis hijos escuchen hablar de ella, quiero vivir donde se respete a los mayores y se cuide a los niños, donde haya un sentido de justicia y orden por todos conocido y aplicado.

Quiero estar donde hay respeto y amor a la vida.

 

Cabecitas ¨Wash & Go¨

Para entender de que va lo que quiero explicar, empecemos con una clase de psicología y quien mejor que Jean Piaget para explicar como se desarrolla la inteligencia en un niño, el bueno de Jean, explica que el niño construye su conocimiento gracias a la exploración del medio, los estímulos que de este recibe y los procesos de acomodación y asimilación que lo van llevando a esquemas mentales más complejos. Divide el desarrollo en estadíos, desarrollaré solo los que interesan para no cansarlos y cansarme. Destaca que los estadíos están íntimamente unidos a la socialización del niño y de como las relaciones afectan a su desarrollo psíquico. Vamos allá:

1. Primero período o sensoriomotriz y sus seis subestadíos.

2. Período preoperatorio, va hasta los 6 años donde tiene un gran desarrollo la función simbólica, etapa lúdica donde el niño toma conciencia del mundo que lo rodea, el juego simbólico es una forma de adaptación.

3. Período de las operaciones concretas, entre los 7 y los 11 o 12 añitos, es importantísma esta etapa en cuando a la socialización y al pensamiento objetivo, aun es incapaz de distinguir lo indispensable, es un gran y mero receptor de información en cuanto al lenguaje y en lo cultural, ya son capaces de actuar en grupo (en algunos casos manada, jauría, aplíquese según la experiencia paternal) y en forma cooperativa. La moral está sometida a las influencias externas.

4. Período de las operaciones formales, el desarrollo de los procesos cognitivos cada vez más complejos, hacen posibles nuevas relaciones sociales, se da la aparición del pensamiento formal que hace posible su integración en un sistema de grupo. La forma de insertarse en la sociedad adulta es un proceso lento que se realiza en diversos momentos, según el tipo de sociedad o según como es la gente que rodea al individuo, su entorno.

La adolescencia es una etapa difícil debido a que el muchacho todavía es incapaz de tener en cuenta las contradicciones de la vida humana, personal y social, donde hay muchos cambios tanto físicos como emocionales, razón por la que su plan de vida personal, su programa de vida y de reforma, suele ser utópico e ingenuo o que actúa sin malicia o no tiene picardía. La confrontación de sus ideas con la realidad suele ser una causa de grandes conflictos y pasajeras perturbaciones afectivas, (crisis religiosa, ruptura brusca de sus relaciones afectivas con los padres, desilusiones, etc.).

Aquí todos dirán: ¡¡¡ohhhh que interesante!!! o ¡¡¡pffff que pesado!!! Bueno, bueno, lo que quiero explicar con todo esto es lo maleable que es la cabecita de un niño y un no tan niño en edades tempranas, lo fácil que adoctrinar a la nuevas generaciones para que sean los borregos de mañana, de las 4 etapas que Piaget describe, 3 son críticas en este aspecto.

Históricamente la mayoría de los regímenes, han adoctrinado a sus retoños y así lavar sus cerebritos para que sigan al líder. Ya que nombré la historia, se viene el repaso histórico.

Empecemos con el paradigma del adoctrinamiento, el Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, por si no les suena, el Partido Nazi, allá por 1920 estas dulces bestias dirigieron sus mensajes de propaganda a la juventud alemana, resaltando las virtudes del movimiento y esto acontecía mayoritariamente en las aulas, para finales de 1933 los miembros de la Hitlerjugend eran más de 2 millones, hacia 1936 casi 6 millones y pasó a ser obligatorio pertenecer allá por 1939. Eso si, los nazis se aseguraron de proscribir a cualquier organización rival. El régimen, limpió el sistema escolar de profesores judíos o poco confiables. La mayoría de los maestros de unió a la Liga Nacionalsocialista de Maestros. Era clave la devoción al Führer, creando ciudadanos capaces de morir por él, el 20 de abril, día del cumpleaños de Hitler, feriado nacional, los jóvenes borregos alemanes juraban lealtad y prometían servir como soldados en el futuro.

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Las escuelas eran fundamentales en la difusión de las ideas nazis, se adoctrinaba a las pequeñas cabecitas alemanas, tan moldeables como las de cualquier niño a edades tempranas, nociones de obediencia al Estado, amor a Hitler, militarismo, antisemitismo.

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De esa manera el régimen logró que más de 8 millones de niños, en vez de estar trepando a los árboles, jugando a la pelota o a la escondida, forme parte de un ejercito enajenado que en momentos previos a la caída del Tercer Reich, llegaron a combatir como verdaderos demonios contra las tropas soviéticas, defendiendo lo indefendible.

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Otro cómplice de aventuras de Adolf, Benito Mussolini también tenía lo suyo, el culto a Il Duce era el principal objetivo del adoctrinamiento de la Opera Nazionale Balilla, el nombre que recibían las juventudes fascistas italianas, creada en 1926, ya para el 1937 contaban en sus filas más de 5 millones de niños y adolescentes, época en que fue rebautizada como Gioventù Italiana del Littorio.

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Dividían a los niños según las edades, desde Hijos de la loba, a los 4 añitos, hasta formar parte de las Juventudes fascitas, a los 18. Haciéndoles siempre jurar lealtad al Duce. Las niñas, como se ve en la foto, utilizaban camisas blancas en lugar de las típicas negras.

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Tener el carnet del PNF garantizaba estabilidad y fácil acceso a cargos públicos, ayudas sociales y un sinfín de ventajas, sobre todo para quien quería progresar en la Italia de aquellos años.

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En dicho carnet, quedaba reflejada la participación activa en las organizaciones fascistas en sus distintos niveles desde las educación primaria.

El régimen, siempre se interesó en mostrarse jovial, fresco, fértil y mucha de su propaganda iba encaminada a aumentar los casamientos y la natalidad.

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¡Cuánta ternura!

Al otro lado del charco o Atlántico para los geográficamente correctos, Juan Domingo Perón también hacía de las suyas en la cabecitas argentinas. A partir de la sanción de la ley 1420, implantando la enseñanza común, obligatoria, gratuita y laica, algo loable, eso no se discute, también sentó las bases para el lavado de cerebro de los niños. Perón se preocupó de asegurarse el apoyo incondicional de las masas a largo plazo, ya desde la primaria, inculcaban a los niños que el buen argentino era peronista y quien se oponía era un traidor a la Patria. Adoctrinó tanto a maestros como alumnos, modificando los programas educativos y aportando libros de texto netamente peronistas.

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Toda enseñanza estaba vinculada a la doctrina peronista. Después de la muerte de Evita ¨La razón de mi vida¨ , su autobiografía fue declarada texto obligatorio en todos los niveles de enseñanza. El ministerio de Educación editó Los Cuadernos para el Maestro Argentino

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En estos libritos, que venían en cómodas entregas, indicaban que y como enseñar a los niños.

A destacar, los libros de texto peronistas eran pura propaganda partidaria, con poco contenido pedagógico

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Enseñanza de calidad justicialista. Por aquella época, los maestros que no poseían el carnet de afiliado al partido corrían el riesgo de perder su trabajo, de esa manera, con profes leales se permitían hasta licencias históricas como equipara la declaración de la Independencia argentina de 1816 con la declaración peronista de independencia económica de 1947 o comparar a Juan Domingo con José de San Martín.

Hasta aquí la relación de adoctrinamiento y autoritarismo. La tendencia puede ser creer que son cosas del pasado o que solo se da en los pocos reductos comunistas que existen el mundo como Corea del Norte, China o Cuba.

Aquí voy a remitirme a una noticia del Diario Uno de agosto de 2012 donde informa que la  Academia Nacional de Educación que considera ¨sectarias e ilegales¨  las tareas llevadas a cabo, bajo la denominación de talleres, por La Cámpora, organización oficialista del Kirschnerismo. Compara sus métodos, con los históricamente aplicados por regímenes totalitarios y denuncia que su actuación, que incluye introducir en la aulas, banderas, cánticos, figuras de facciones políticas, etc., algo expresamente prohibido por la Ley de Educación Nacional Nº: 26.206. Y que es lo que hacen estos energúmenos en las escuelas, les enseñan a nuestros chicos que seguir las pautas políticas K es la única posibilidad que las cosas salgan bien, sin alternativas. Todo está orquestado desde la Dirección para el Fortalecimiento de la Democracia, nombre rimbombante para que no se note tanto que es una lavadora de cerebros. El taller en cuestión se denomina  ¨El Héroe Colectivo¨ donde el personaje central es El Eternauta a quien le han reemplazado su rostro por el de Néstor Kirchner, pasando a ser algo así como El Nestornauta.

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Un rápido repaso a la web de La Cámpora, nos muestra como es el ¨inofensivo¨ juego en las escuelas, un militante le explica a los chicos como un grupo de amigos se encuentra encerrado en una casa, aislados, rodeados de desolación, haciendo una analogía de como se como encontraba el país en 2003, cuando Kirchner asumió la presidencia, la lucha por la supervivencia de los personajes del juego es la misma que la reconstrucción de la patria que llevan a cabo Néstor y Cristina. Es que se me caen las lágrimas de emoción.

Han llegado a reemplazar la bandera nacional por la suya, como ocurrió en una escuela de Entre Ríos.

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Pero estos tiernos muchachos, van mucho más allá, hasta tienen un Diccionario Militante que prologa:  ¨Vos, que estás usando miles de términos compañeros en tu UB y querés que todos los compañeros de la organización los conozcan y los usen porque sabés que tienen mucho punch, no seás vago, ordenate, y mandanos las palabras y expresiones militantes que usás día a día bancando el proyecto. El Diccionario Militante también es una construcción colectiva y necesitamos de tu voz, cumpa! No te quedes arafue y hacé que la orga te homologue la jerga!¨

Lisa y llanamente, hasta les enseñan a hablar a los futuros militontos, con joyas lingüísticas como ¨hacer la bilateral¨, seguida de una definición cual enciclopedia británica ¨loc. verb. Actitud cuestionable que implica buscar autorización para actuar ante una situación determinada en una entidad orgánica superior, distinta a la que habitualmente se recurre, con el objetivo de evitar una denegatoria previsible.¨ y con ejemplos prácticos:

Ej: “Me recontraordenaron en la UB. Me hice el piola e hice la bilateral llamando al Goro, referente de organización, para que me deje hacer una festichola en el local con un par de cumpas que vinieron del interior y como él es terrible fiestero me tiró la positiva de una. Ahora que se enteró mi referente me re cagaron a pedos y me toca cargar las cañas todas las marchas, abrir el local todas las mañanas y ser el último para cerrar. Me cabe por porteño gato, pero cómo viajó el fiestón federal… Viva la Patria, carajo!”.(Lo siento Camilo José Cela, fue en vano tu esfuerzo)
Tíldenme de exagerado, pero es una muestra más que este modelo, esa loca idea de amor Nac & Pop (así les gusta hacerse llamar) sigue dando pasos firmes hacia el totalitarismo,  que no, no exagero, sino fíjense de donde copia su estética La Cámpora:
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Si, el diccionario militonto usa una imagen china de 1966 que grafica la revolución proletaria de Mao.
A mi personalmente me asusta ver como gesto a gesto nos acercamos cada vez más a Cuba y nos alejan del mundo libre. Lo peor de todo es que están sentando las bases para persistir en el futuro, arruinando a nuestros niños, influyendo en su capacidad de razonar, de cuestionar, de elegir libremente.
Esta gentuza, tiene que entender que la educación es un derecho fundamental, no un elemento político, nuestras escuelas deben formar personas libres, que cuando tengan edad de decidir, lo hagan despojados de toda ideología implantada.
Sólo es educación si se respeta la libertad y la dignidad de quien aprende, cuidando de la autodeterminación de las personas, siendo su educación el fin en si mismo y no un medio para lograr otros objetivos como captar borregos. Se trata de educar, no de moldear voluntades.
Lo ha dicho el bicho

¿Democracia o patotacracia?

Quiero que se hagan una imagen, reunión familiar de domingo, mucha gente, buena comida casera de la Nona, vino, sidra o champagne y nada que hacer en todo el día salvo quedarse alrededor de la mesa charlando y pasando buenos momentos. De esos momentos me acuerdo cuando empezaba la discusión política, que podía llegar a niveles de tensión insospechado y pese a que los ánimos parecían caldeados, todo terminaba bien y cada uno hacia su catarsis política. Se escuchaban infinidad de argumentos, repasos de historia, estadísticas, nombres de políticos de los años de María Castaña (nota mental: averiguar quien era María Castaña). Cada uno daba su punto de vista, creía tener la razón de porque apoyaba a uno u otro politisaurio, pero había cosas que no se escuchaban entonces y que hoy en día son moneda común en toda discusión política, hay dos frases que particularmente me revientan: la que da a entender que los políticos son todos iguales y las que limitan la opinión al sólo hecho de votar, a ver si me explico, los que dicen: “podés expresar tu rechazo en las urnas”. Como si toda nuestra participación en la vida democrática de un país empezaría y termina en las elecciones. Entre períodos electorales debemos mantenernos calladitos, ser esa ¨mayoría silenciosa que no se manifiesta¨ a la que hacía referencia el pavote de Rajoy.

No pertencer al 50 y más por ciento que conforma la mayoría no debería hacernos perder derechos al momento de expresar nuestro descontento. Quienes ganan unas elecciones, deberían saber que esa mayoría los autoriza gobernar y nada más, no les da necesariamente la razón ni legitima sus acciones. El permanente argumento de ¨calladito la boca, porque el 54 % la votó¨ (típico de los seguidores de  CFK) es un ejemplo bastante claro de lo que Gottfried Wilhelm von Leibniz llamó la dictadura de las mayorías. Poniéndome extremista con el ejemplo, si el 55% piensa que el otro 45% debe ser fusilado, sería una decisión democrática, pero un poco inapropiada.

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En nuestro continente han avanzado los gobiernos populistas , apoyados por una mayoría ciega que no les pone límites ni controles, permite el acúmulo de poder convirtiéndose en verdaderas dictaduras. Así, con el poder absoluto, no respetan las leyes democráticas, ya que el partido dominante ha metastatizado del ejecutivo al legislativo y judicial, modificando leyes y constituciones según conveniencia.

Cuirosamente, el mejor análisis sobre este fenómeno no viene de Latinoamérica, sino de Italia, donde uno de los más reconocidos juristas, Luigi Ferrajoli, analizando el gobierno de Berlusconi habla de la ¨desconstucionalización¨  neologismo acuñado en su libro ¨ Poderes Salvajes. La crisis de la democracia constitucional¨ (Ed. Trotta, Madrid 2011), que intenta explicar esa tendencia de los gobiernos populachones, a creer que el consenso popular es la única fuente de legitimación del poder político. Si bien habla del sistema político italiano, basta obviar la referencia geográfica y veríamos que perfectamente extrapolable a las realidades latinoamericanas. Se refiere a un proceso (el de desconstitucionalización) de construcción de un régimen antiliberal, basado en la pasividad de una parte relevante de la sociedad, ya sea por comodidad o ignorancia, ante la violación sistemática de la Constitución y el rechazo a los límites impuestos a las instituciones, transformando al sistema político en la pretensión de la omnipotencia de las mayorías, el menosprecio del sistema legal, la separación de poderes y las garantías que forman parte de todo sistema democrático. Cito: ¨Así, el edificio de la democracia constitucional resulta minado de raíz en su totalidad: porque no se soporta el pluralismo político y constitucional, por la desvalorización de las reglas; por los ataques a la separación de poderes, a las instituciones de garantía, a la oposición parlamentaria, a la crítica y la prensa libre; en definitiva, por el rechazo al paradigma del estado constitucional de derecho como sistema de vínculos legales impuestos a cualquier poder¨.  Cualquiera diría que es una descripción fiel de los gobiernos del ¨pajarito chiquitico¨ en su renovada versión espectral o el de la ¨señora del eterno luto¨. 

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Ya aclaré que Ferrajoli hace su análisis de la democracia berlusconiana, uno pensaría, pobres italianos, si, pobres, pero en cierta medida están a salvo de tanto desmán, por el hecho de pertenecer a la comunidad europea y tener intenciones de seguir así, obliga a Italia observar las normas democráticas. Es una democracia madura en que los distintos poderes aún conservan su independencia y existe cierto autocrontrol y conciencia cívica ciudadana que no se creen cualquier pavada que les cuentan.

Una verdadera democracia, más que la voluntad de la mayoría, debería ser el respeto de las minorías, de la división de poderes, la fortaleza y los límites de las instituciones. Una democracia que no cumple estas premisas básicas cae en el desgobierno, la corrupción y ralentiza el desarrollo social. Suplantar las leyes por los dictados de la mayoría, si todo empieza y termina en la prevalencia de votos, deja a la democracia a la voluntad de la patota.

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Lo ha dicho el bicho

Derecho a Pataleo

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Manifestarse, un derecho reflejado en la mayoría de las constituciones de los países occidentales, incluida en la declaración sobre los derechos humanos en su artículo número 20, ya la constitución francesa de 1791 reconocía el derecho de reunión en su forma estática o manifestación en su forma más dinámica. Siempre bajo un marco regulatorio, que  no tiene grandes variaciones entre países, que básicamente busca resguardar el orden público.

PROTESTA DEL "18A" CONTRA EL GOBIERNO DE CRISTINA FERN¡NDEZ

Explicación cortita y al pie (jerga futbolera) del derecho a quejarse y patalear contra los políticos, pero, ¿sirven para algo? ¿Generan una respuesta positiva en quiénes son blanco de las protestas? La primera impresión es que no, que son contadas las ocasiones en que se han logrado los objetivos.

Miremos a los griegos, la Troika tiene de rehén al gobierno y le impone sus políticas recesivas, obligándolo a hacer recortes, despidiendo funcionarios, privatizando hasta a la abuela, bajando sueldos, subiendo y hasta inventado impuestos nuevos, dicho panorama indefectiblemente sacó a los helenos a las calles y desde que estalló la crisis en Europa han hecho un sinfín de manifestaciones, huelgas, han rodeado al Congreso, ha habido marchas pacíficas y otras muy violentas, la gente se ha quemado a lo bonzo. Semejante panorama haría mover los cimientos, al menos los emocionales, de cualquier persona y buscaría frenar tanta locura, aclaro que puse persona y no político. Está más que visto y probado que quienes están de puertas adentro, no escuchan o no quieren escuchar.

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En tierras ibéricas hay más de lo mismo. Movimientos de todo tipo y color se mueven, manifiestan, hacen ruido, hasta aplican métodos como el escrache (por fin algo que exportamos los argentinos). Ha habido casos, en que antes de ser desalojados de sus viviendas,  la gente se ha suicidado y los políticos ensayaron una tibia respuesta para frenar este drama. Todavía estamos esperando alguna modificación de la ley hipotecaria, aunque sea mínima.

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A destacar, solo en una ocasión, un político, Artur Mas, President de la Generalitat,  hizo como que escuchó el reclamo de la calle, fue en septiembre del año pasado, en la conmemoración de la Diada de Catalunya cuando se llevó a cabo una gran marcha en favor del independentismo, ahí si, cuando el grito popular juega a favor de los intereses del partido, el politisaurio se asomó al balcón y con los brazos extendidos cual mesías, abrazó la causa e instauró en España el debate sobre la independencia de Catalunya. Claro, que esa no fue la única manifestación, a diario se hace una y muchas de ellas por los mismos que en septiembre pedían independencia, pero como son contra las políticas de ajustes que hace el gobierno, la policía autonómica, los Mossos de Esquadra, tienen a bien de controlarla a palazo y pelotas de goma.

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Hace poco muy poco, en mi querida Argentina, miles de paisanos salieron a expresar su descontento por un ataque más que hace nuestra presidenta contra el estado de derecho ¿y ella que hizo? Se fue a hablar con los pajaritos a Venezuela. Como será que escuchó a su amado pueblo, que una semana después, los diputados aprobaron la llamada ¨democratización de la justicia¨, tema sobre el que hablé en la entrada anterior.

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Entonces vuelven a saltar la preguntas: ¿sirve de algo manifestarse? ¿En qué están pensando los gobernantes cuando observan las protestas ciudadanas? ¿Despertará en ellos alguna emoción, arrepentimiento, duda?

La expresión ciudadana de manifestarse debe permanecer viva, sobrevivir a cualquier intento de los politisaurios  de que sean vistas como un acto político. No nos dejemos engañar, la democracia no es solamente emitir un voto y quedarse calladito cuatro años.

Desde aquí les digo, si sirve manifestarse, para demostrar que no estamos aborregados, para movilizar a los apáticos,canalizar positivamente sus votos, para que el sillón de los políticos ya nos le parezca tan cómodo sabiendo que el pueblo los está poniendo en evidencia.

En algún lado leí que ¨manifestarse es una condición necesaria mas no suficiente para provocar un cambio político¨

Ese cambio, tiene que ser un proceso, que tal vez, al estar acostumbrados a la inmediatez de hoy en día, esperamos que suceda de la noche a la mañana, no, como dije es un proceso, lleva tiempo crear las redes y el compromiso social generalizado.

Lo dijo Gandhi: ¨Nuestra recompensa está en el esfuerzo, no en el resultado, un esfuerzo total es una victoria completa¨

Lo ha dicho el Bicho.

¡Viva la Pepa!

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España, 19 de marzo de 1812, día que coincide también con la celebración de San José, se proclama la constitución española en Cádiz, por la coincidencia con el santoral, como a los que se llaman José en España les dicen ¨pepe¨, a la constitución la llamaron: ¨La Pepa¨ . Ese mismo día, los liberales españoles anuncian su adhesión a la carta magna al grito de ¡Viva la Pepa! Desde entonces, esa expresión ha permanecido y traspasado fronteras, lamentablemente, su sentido ha ido cambiando hacia una versión peyorativa y al día de hoy se usa esa frase como analogía de desorden, de que siga la fiesta sin importar las consecuencias.

Esto lo explico para referenciar una práctica cada vez más común en nuestros gobernantes, reformas constitucionales, leyes y decretazos para perpetuarse o acumular poder, cada uno y a su manera, decide, según su conveniencia, pasarse por donde no le da el sol las leyes fundamentales de un Estado soberano. El ¡VIVA LA PEPA! que todos conocemos.

Como antecedentes, para ponernos en situación, en nuestra historia reciente, están, la reforma de la Constitución Argentina del año 1994, impulsada por el entonces Presidente Carlos Saúl Menem, pautada meses antes, en dicembre de 1993, en lo  que se conoció como Pacto de Olivos,  con Raúl Alfonsín. Entre las reformas pactadas estaba la reelección de Presidente y vicepresidente por otro período de 4 años. Hasta entonces la Constitución original de 1853, no admitía la reelección inmediata, sinó que obligaba a dejar pasar un período de 6 años para poder presentarse como candidato. A partir de dicho pacto, se metió mano también en el poder judicial, en la Corte Suprema de Justicia, se redujo la ¨mayoría automatica¨ a la decisión de 5 jueces, la Corte pasaba a favorecer la gobernabilidad, apoyando las decisiones del ejecutivo,  en lugar de garantizar el cumplimiento de la Constitución. Salieron sentencias un poco llamativas y a todas luces anticonstitucionales, como el indulto a los militares de la dictadura, la indexación de las jubilaciones, se favorecieron las privatizaciones. Uno de los jueces de esa mayoría, Petracchi, se inventó el ¨per saltum¨, una doctrina que permite a la Corte Suprema encargarse de causas que aún no están resueltas en tribunales menores, cosa que le vino como anillo al dedo para resolver la privatización (regalo) de Aerolíneas Argentinas y parar los amparos contra el corralito bancario. Más claro, le hecho agua.

En los últimos días, en mi querido y maltrecho país, que dentro de poco se llamará Argenzuela, estamos asistiendo a un ataque más al estado de derecho, un paso hacia el totalitarismo, el Ejecutivo ha enviado al Congreso varios proyectos de ley, entre ellos, uno  para limitar las medidas cautelares, quedando el ciudadano indefenso en la justicia ante el Estado,  copiando métodos dictatoriales como el de Onganía durante su dictadura. Lo disfraza diciendo que es una democratización de la justicia, pretendiendo también reformar el Consejo de la Magistratura (que elige a los jueces), llevando de 13 a 19 a los integrantes y que 7 se ellos sean elegidos por voto popular . Quedan bien claras las intenciones, para la gilada, le llaman ¨democratización¨, les hacen creer que pueden elegir, los jueces tendrán que hacer campaña, cuando la Justicia debería mantenerse al margen de procesos electorales, no estar ni cerca relacionados a ninguna bandera política, los jueces no deberían ver peligrar su puesto por dictar una sentencia antipática para el régimen. Quien debería controlar, verá sus capacidades reducidas a nivel de servidumbre y para colmo, a mi humilde entender, la oposición se ha autodesprestigiado tanto que carece de fuerza para hacer verdadero contrapeso.

Cuando éramos chicos, nos hacían recitar de memoria el Preámbulo de nuestra Constitución, al hacerlo, le dábamos solemnidad, como dictando las normas, tácitamente sabíamos, pese a nuestra corta edad, que eran palabras ¨sagradas¨, como todo el texto que seguía a dicho preámbulo. El artículo 29 dice: El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los INFAMES TRAIDORES DE LA PATRIA.

Se está cometiendo un atropello, están matando a nuestra democracia, es momento de que se tome enserio toda la solemnidad de un texto, que parece que los que hoy manejan los hilos desconocen o pretenden borrarlo de un plumazo. Es hora que los argentinos, como supimos hacerlo en otro momento, defendamos nuestros derechos y garantías. No dejemos que hagan de nuestra Justicia y de nuestra Patria un VIVA LA PEPA.

Lo ha dicho el bicho.

Política for dummies

No, no es una guía de iniciación a la política, el título podría haber sido ¨Política para boludos¨, pero me pareció muy fuerte.

Una nueva burrada del candidato a presidente de Venezuela, el increíblemente formado, intelectual, experto en ciencias políticas, Nicolás Maduro a quien aparentemente se le apareció el espíritu de Hugo Chavez en forma de ¨pajarito chiquitico¨ (pronúnciese con el deje típico venezolano, el de las telenovelas).

Es decir, después de sorprendernos con que el cáncer se inocula, demostrando que conduciendo el metro se puede hacer un doctorado en epigenética y biología oncológica.??????????????????????????????????

Ahora nos sale con que es medium, habla con los muertos y estos se presentan como plumíferos. Tal vez si hubiera dicho que era una urraca sería más creíble. Me imagino una sesión de espiritismo ¨ Hugo, Hugo, si estás ahí…. da tres golpes de estado¨

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Vista la calidad intelectual de nuestros políticos de hoy en día, lo lógico sería esperar reacciones de los votantes, al estilo ¨¿Me estás tomando el pelo?¨ o en argentino básico ¨¿Vos me viste cara de boludo? Lo que más tarde se traduciría en una merma en los votos, pero, resulta que eso no es así, al día de hoy Maduro supera a Capriles en 15 puntos de intención de voto. No hay que ser un gran estadista para darse cuenta que existe una mayoría que se deja tomar el pelo o lisa y llanamente son boludos. Si a esto que digo lo dijera un candidato en campaña, esa mayoría se sentiría profundamente ofendida, como yo no estoy buscando votos, me da igual que se ofendan.

Pero tanta incoherencia tendría que tener una explicación, estamos hablando de política y su discursiva, Patrick Charaudeau nos explica que es constitutivo de todo discurso político apelar a las emociones, esto, está particularmente exacerbado en el discurso populista, apelando a la espiritualidad, como en este caso o a una dramatización que procura la adhesión pasional.

El mismo Maduro, explicando su charla con el pajarraco, dice a El Nacional de Venezuela ¨En ese hermoso acto que tuvimos en Sabaneta recordando la memoria de nuestro comandante. Allí confesé algo que me sucedió: entró un pajarito revoleteando y empezó a silbar. Sólo lo podemos entender nosotros porque nos cabe el amor de patriotas. El pajarito se sorprendió, me dio una vuelta y se fue. Y yo tengo derecho de sentir lo que sentí, burgueses, inhumanos, irrespetuosos, antipatria. Yo sentí el espíritu de mi comandante Chávez echándome la bendición en esta batalla que estoy dando. Así lo sentí, así lo sentí¨

Lo interesante del párrafo anterior es que viene a ser una muestra fiel de que explica Charaudeau sobre los efectos de la emoción en el discurso populista, donde el líder enamorado de su patria, denuncia la fuente del mal, los culpables son designados como seres malvados, complotados contra la nación, generando antipatía, emociones en contra de un enemigo.

Al final no importa de quien viene, la charla es siempre la misma, nunca enfocada a un ideal, es una incoherencia tras otra, no hay un método, un mínimo análisis, es decir, lo que el pueblo quiere escuchar, incluso si eso implica tomarle el pelo, verles la cara de boludos. Al final, el título de la entrada no era tan fuerte, si lo es que payasos como este y otros tantos en América Latina hayan convertido a nuestros países en un circo donde el tonto dirige el destino de millones.

Lo ha dicho el bicho.

¿Por qué estamos como estamos?

Desde hace tiempo que tengo una pregunta rondando por la cabeza. Pregunta que apunta a entender las causas por las que un país, reconocido p0r propios y extraños, con un potencial brutal, se empecina en marchar a su autodestrucción. Las respuestas pueden ser muy variadas según a quien hayan votado, la edad que tenga o que tan largo en el trayecto en taxi.

Toda crisis es el preludio de un cambio, pero en el caso de mi país pareciera que la historia se repite una y otra vez, empecinándose en perpetuarnos en el error. Tal vez sea algo genético, una falla de fábrica del ser argentino, defectos que arrastramos generación tras generación, siempre aspirando a ser y no lográndolo nunca.

En un intento de buscar una explicación, me encuentro con un texto que creo que apunta en la dirección correcta, acá es donde quiero dejarle lugar a una palabra autorizada, por conocimientos de historia y por capacidad de análisis, quiero transcribirles, no sin antes agradecer a Rogelio Alaniz el autorizarme hacer un copy + paste a su página.

¿Cuándo se jodió la Argentina? – Rogelio Alaniz

Una empecinada y viscosa sensación de fracaso, una sospecha cada vez más fundada de que somos una nación que marcha a la deriva, una certeza de que podríamos haber sido un país mucho más justo y más libre si las pésimas opciones políticas, las alienaciones ideológicas, la obsesión casi enfermiza de ir a contramano del mundo no se hubieran impuesto con la consistencia de un sentido común regresivo, anacrónico y sentimental en el peor sentido de la palabra. Todo eso y mucho más nos ocurre cuando pensamos en la Argentina.

“¿En qué momento se jodió Perú?”, se pregunta el personaje de “Conversación en la catedral”, por lejos la mejor obra escrita por ese gran novelista que es Mario Vargas Llosa. La pregunta que nos deberíamos hacer admite una ligera variación; ¿Por qué se jodió la Argentina? Fuimos grandes, tuvimos todo a mano para ser una nación próspera y justa e hicimos y hacemos todo lo posible para seguir precipitándonos en el fracaso, hundiéndonos impávidos en el más desolador tiempo del desprecio.

¿En qué nos equivocamos? ¿Qué hicimos mal? ¿Una burguesía parasitaria, rentística, desentendida de sus responsabilidades? ¿Un movimiento obrero corrompido, burocrático, decidido a practicar la consigna del sálvese quien pueda? ¿Intelectuales alienados, incapaces de pensar al país en serio? ¿Jóvenes irresponsables, decididos a arrojarse en el charco de la ignorancia con la mejor de las sonrisas? ¿Sacerdotes alejados de la verdad del Evangelio? ¿Periodistas tramposos y corruptos? ¿Políticos venales que conciben al Estado como un botín?

Cualquiera de estas imputaciones pude refutarse con buenos argumentos, cualquiera de estas imputaciones puede ser injusta o incompleta, pero también cualquiera de estas imputaciones en algún punto da en el clavo. Si todo estuviera sucio, si el fango fuera el único escenario visible, la situación sería grave pero al menos estaríamos en condiciones de elaborar un diagnóstico preciso acerca de nuestra decadencia. Lo curioso es que en la Argentina los trazos gruesos de la decadencia, los huellones del fracaso están matizados. Todo anda mal pero existe la vaga sensación de que con un mínimo esfuerzo, con un toque de lucidez y coraje todo podría empezar a andar bien. ¿Ilusión o trampa?

La Argentina no es solamente un país pobre, un país injusto; es, sobre todas las cosas, un país fracasado. Si alguna vez el desarrollo fue nuestro horizonte, hoy la deplorable realidad nos dice que somos un país “desdesarrollado”, es decir un país que retrocede, que ha despilfarrado sus dones y sus dotes. La imagen que mejor nos representa es la de aquel patricio que alguna vez fue inteligente, rico y virtuoso, en tanto que sus hijos y sus nietos son exactamente lo contrario. La leyenda cuenta que en Pavón el padre de Julio Roca retornó al campo de batalla para sacar a su hijo empecinando en seguir disparando con su cañón a pesar de que la batalla estaba perdida. Cuarenta años después aquel jovencito -que ya había sido presidente de los argentinos- ingresará una noche al Club Social para sacar a su hijo de la oreja, no porque se estuviera jugando la vida o el honor, sino porque se estaba jugando el campo en una mesa de póker.

Ni San Martín ni Belgrano, Isidorito Cañones. Como él hemos aprendido a gastarnos las herencias de los abuelos, los tíos y los padres; a vender las joyas de la abuela, con la casa, el piano y la guitarra. Y a consumirnos el capital de nuestros hijos. Arribismo e irresponsabilidad es lo que hemos aprendido. Y ese estilo instalado como un vicio o como un destino de vivir en un eterno presente, de vivir con la certeza de que una cosecha, un ciclo económico, algún azar del planeta nos va a resolver los problemas. En los últimos años hemos demostrado ser unos maestros en el arte de perder oportunidades, despilfarrarlas miserablemente encogiéndonos de hombros y con una sonrisa canalla.

Los Kirchner y el kirchnerismo no son los responsables de los males que como magos o prestidigitadores hemos sabido inventar. Al menos no son los únicos. Pero los Kirchner y el kirchnerismo en los últimos diez años han acentuado todas las tendencias a la decadencia y el fracaso. Y lo más grave es que lo han hecho invocando grandes causas, agitando banderas justas, reivindicando consigas redentoras. Menem y el menemismo fueron una calamidad para la Argentina, pero a esa calamidad nunca se le ocurrió disfrazar su cinismo y su voracidad por las riquezas con los atuendos de las causas nobles.

La Argentina anda mal, marcha sin rumbo y todos los días se enreda con un problema nuevo. Una diplomacia que negocia lo innegociable con nuestros verdugos y luego su canciller posa de intransigente sabiendo que sus palabras son tan inservibles como lo será en el futuro su gestión para el tribunal de la historia. Un gobierno que acusa a los diarios de mentirosos cuando desde el poder practica las mentiras más descaradas e insolentes. Un gobierno que decepciona hasta en lo que se propone; un gobierno que no disimula su vocación autoritaria y en algunos puntos fascista.

Los incalificables insultos a Kicillof, la justa silbatina a Boudou, son datos menores al lado de las declaraciones del señor Orlando Barone afirmando que en este país los que no están de acuerdo con el gobierno deben irse, y también deben irse los neutrales y los indiferentes. Barone puede ser inimputable, un decadente ventajero político, un despreciable arlequín y saltimbanqui, pero hasta tanto nadie lo desmienta es un vocero del oficialismo, como lo son Boudou, Diana Conti, Aníbal Fernández y, por qué no, el señor Zaffaroni. Barone apoya al oficialismo por sus supuestos compromisos con el pueblo, pero sus argumentos están construidos con el estiércol de la dictadura militar. Las amenazas de expulsar a los opositores y a los neutrales no las inventó él, pertenecen al acervo ideológico de Ibérico Saint Jean, el general que dijo exactamente lo mismo que ahora repite Barone muy suelto de cuerpo.

¿Cuándo se jodió la Argentina? ¿Por qué se jodió la Argentina? ¿Quiénes jodieron a la Argentina? Buenas preguntas para hacerse, sobre todo cuando la certeza de que estamos jodidos es una de las escasas seguridades compartidas. No viene al caso extraviarnos en los laberintos de la historia o en el espeso universo de las estadísticas. El presente nos alcanza y sobra para pensar aquello que Le Pera expresó con palabras premonitorias: la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser.

Yo no diría que en la Argentina todo anda mal, pero sí diría que anda mal todo aquello que para una nación debería ser lo más importante. Y algo más grave. Lo poco que anda bien -el campo por ejemplo-, el gobierno se preocupa por boicotearlo y confiscarle recursos. Al respecto, que nadie se llame a engaño. Algo anda mal en un país cuando un gobierno se ocupa en atacar a los segmentos más modernos de su economía, mientras abre una avenida ancha y generosa para que las burguesías lúmpenes, los arribistas y mafiosos hagan excelentes negocios, se enriquezcan sin pagar impuestos, eludiendo responsabilidades legales y alentando las prácticas económicas de un capitalismo salvaje en el sentido más justo de la palabra, porque acumula las riquezas explotando mano de obra esclava y semiesclava. Hay que decirlo con todas las palabras: la única actividad económica, el único modelo de explotación y desarrollo que el kirchnerismo logró consolidar y ampliar en la Argentina, se llama La Salada. Ése es su horizonte económico, su ética del trabajo y su concepción práctica acerca de lo que concibe como modelo nacional y popular.

El balance, en este sentido, no puede ser más lamentable. Miremos a nuestros vecinos y la única emoción que se despierta son las ganas de llorar. Hoy el ingreso per cápita de Argentina está por debajo del de Chile y Uruguay. Brasil nos ha sacado tanta ventaja que ya nos hemos resignado a ser su satélite. Es que los Kirchner no han eliminado la pobreza; por el contrario, la han consolidado, ampliado e institucionalizado. El país está partido en dos, y unos y otros están conformes con ese destino. Los circuitos que alentaban la movilidad social de otros tiempos se han roto o se han obstruido. Lo que hay es un ancho y árido territorio de miseria y pobreza, una desolada tierra baldía asistida por traficantes interesados en que todo siga así porque esta realidad los beneficia.

Y sin embargo, alguna vez, la Argentina aspiró a ser un país de clase media. Fue su mejor momento. Evocar aquellos años es descorazonador y doloroso, el dolor, la desazón y la mustia melancolía del viejo calavera o la antigua madama que se miran al espejo y descubren en el rostro las marcas, las cicatrices, las huellas y las arrugas de los desengaños, los fracasos y las esperanzas perdidas.

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Se puede estar a favor o en contra, no deja de ser una opinión, huelga decir que la comparto 100%, sobre todo porque descubre nuestros errores. Digo nuestros, no sólo de los políticos, debemos ejercitar la autocrítica, algo que los argentinos tenemos genéticamente atrofiado, debe ser ejercitada individualmente y en forma constante lo que nos llevará a mejorar colectivamente. Demás está decir, que si esa autocrítica viene de quienes detentan el poder (nota mental: me cuesta encontrar casos donde un político reconozca sus errores) llevaría en su inercia a que todos podamos ver, analizar y concientizarnos de nuestras falencias.

Visto así, parece que hay 40 millones que necesitan mucho diván.